Abril Schreiber: una actriz en tránsito
La vocación por meterse en la piel de los más diversos personajes y experimentar vidas ajenas ha llevado a esta artista venezolana a estar en constante movimiento. Una decisión que lejos de pesarle, le aporta en todo sentido.
La carrera profesional de Abril Schreiber empezó a los 11 años de edad con la película Acosada en Lunes de Carnaval, de Malena Roncayolo. Desde entonces, ha participado en 9 películas, 14 telenovelas, 15 series y varias obras de teatro. Para lograrlo, Abril ha tenido que seguir en el trabajo donde aparezca, donde su talento sea requerido. Eso la ha llevado a vivir en Venezuela, Colombia, México, España, Estados Unidos, “y contando…”, relata.
La carrera profesional de Abril Schreiber empezó a los 11 años de edad con la película Acosada en Lunes de Carnaval, de Malena Roncayolo. Desde entonces, ha participado en 9 películas, 14 telenovelas, 15 series y varias obras de teatro. Para lograrlo, Abril ha tenido que seguir en el trabajo donde aparezca, donde su talento sea requerido. Eso la ha llevado a vivir en Venezuela, Colombia, México, España, Estados Unidos, “y contando…”, relata. Ese trajinar, que pudiera ser una pesadilla para muchos, lo considera una bendición. “En cada país o ciudad hay formas de expresarse y relacionarse bastante diferentes. Me gusta creer que durante estos años me he convertido en alguien que pertenece a cada lugar en el que ha vivido”, asegura desde México, donde radica actualmente.
“Viajar enriquece al ser humano en todo sentido. Empaparse de diferentes culturas e idiosincrasias, formas… Como actriz, disfruto usar diferentes acentos y vivir en cada uno de estos lugares. Todo esto ha nutridodesde mi vocabulario hasta mi pensamiento”, afirma.
Pero… ¿hay sacrificio con tanto movimiento? “Sacrificio no es una palabra que usaría… incluso, decir ‘pérdida’ es muy relativo. Nada nos pertenece, y en la medida en que estemos en paz con esa realidad, no hay pérdida ni sacrificio… Hay transformación”, argumenta. Tras pensarlo un poco, añade: “Aunque… ¿sabes qué pierdes? El miedo. Y ganas de todo: experiencia, amigos, confianza, se aprende a escuchar realmente con el corazón. Ganas espacios en el mundo entero en la medida en la que te permites reaprender. Ganas puntos de vistadiferentes, sonidos y sabores nuevos”.
Entre tanto ir y venir, es imposible no pensar en las despedidas. Al respecto, la postura de Abril es clara: “Por diferentes circunstancias a lo largo de mi vida, nunca ha sido complicado. Me he mudado incontables veces, de casas, ciudades, países… he aprendido, y aunque suene muy cliché lo siento así, que
mi hogar soy yo”. Esta premisa se alimenta de una creencia muy firme para ella: “Nunca he tenido nostalgia por el pasado, en todo caso, por el futuro.
No extraño nada de lo que he vivido, lo llevo dentro de mí sin mucho drama”. Y ese receptáculo es una cosa muy particular en la actriz. “La identidad propia se construye inevitablemente del entorno, nunca es propia per se, soy permeable a lo que me rodea. Nunca me he sentido arraigada, para bien o para mal, tampoco culturalmente atada a ningún sitio. Quizás, es porque tengo sangre de inmigrantes por todos lados. Mis raíces son de lugares distantes, algunos que ni conozco, por lo que me permito ser de todos lados sin cargar muchas maletas ni conflictos que no me pertenecen”, culmina como quien se prepara para otro viaje.
Pueden conocer más de las actividades de Abril a través de su cuenta de IG @abrilschreiber