Vicente Romero, líder desde la vocación y la empatía
Referente de la hotelería internacional, defiende un liderazgo basado en la cercanía con los equipos de trabajo para lograr una excelencia sustentada en el equilibrio de tecnología, humanidad y propósito.
Con más de cinco décadas de experiencia en hostelería y turismo, Vicente Romero es un firme defensor del liderazgo humano
y la excelencia en la gestión hotelera. En 2016 fundó el Círculo Internacional de Directivos y Directivas de Hotelería (CIDH), una asociación sin ánimo de lucro que conecta y fortalece a los líderes del sector a nivel global.
¿Cómo definiría su vínculo personal con la hostelería y el turismo?
Ante todo, soy un apasionado de la hostelería y el turismo; una profesión que ha definido mi vida y me ha brindado más satisfacciones de las que jamás imaginé. Tras más de cinco décadas en el sector, sigo encontrando en cada proyecto la misma ilusión del primer día. El CIDH ofrece una plataforma de información, colaboración y desarrollo profesional sin fronteras.
¿Qué vacío detectó en la profesión que lo llevó a fundar el Círculo Internacional de Directivos y Directivas de Hotelería en 2016?
Tras muchos años vinculado con organizaciones del sector, ocho como presidente de la Asociación Española de Directores de Hotel
(AEDH) en Andalucía y siete como presidente nacional, comprendí que nuestra profesión tiene una característica decisiva: som
directivos con trayectorias que nos llevan a distintos destinos del mundo. Esa movilidad crea, a la vez, una gran riqueza y un vacío evidente de conexión real entre nosotros. Al encontrar limitaciones que me impedían desarrollar plenamente mis ideas para fortalecer esa unión profesional, decidí crear en 2016 el CIDH, una plataforma independiente que permitiera integrar, representar y dar voz a los directivos de hotelería a escala internacional.
En la práctica, ¿cómo cambia la vida profesional de un director hotelero el pertenecer a esta red?
Por naturaleza, en nuestra profesión somos personas de servicio y de relación: trabajamos con clientes, equipos y proveedores
en entornos muy dinámicos. Pertenecer al CIDH amplía de manera directa esa red de contactos, permite a cada directivo acceder
a colegas de múltiples países, compartir experiencias, contrastar criterios y adquirir conocimientos en áreas clave de la gestión hotelera.
En la práctica, esta red se traduce en nuevas oportunidades profesionales, mayor visibilidad, apoyo ante desafíos comunes y un flujo constante de información estratégica del sector. Y, en última instancia, todo ese capital humano y formativo se refleja en lo que más
nos define: ofrecer una mejor experiencia y mayor satisfacción a nuestros clientes
¿Qué lección sobre liderazgo humano sigue siendo intransable para usted?
.Después de tantos años en la hostelería, hay una lección sobre liderazgo humano que sigue siendo irrenunciable para mí: amar lo
que haces y a quienes sirven tus decisiones. Un buen director debe comprender y anticipar las necesidades de sus clientes, pero
también trabajar codo a codo con sus equipos, siendo un referente cercano y accesible. Cuando lideras desde la vocación y la empatía, el equipo responde con compromiso y el cliente lo percibe en cada detalle
Cuente una decisión o iniciativa concreta impulsada desde el CIDH que haya generado un impacto real en directivos u hoteles…
En primer lugar, difundimos ofertas de empleo para cargos directivos en todo el mundo, lo que ha abierto oportunidades reales de movilidad y crecimiento. También hemos logrado acuerdos que permiten acceder a formación gratuita o con ventajas exclusivas,
tanto para nuestros miembros como para los equipos que lideran. A ello se suma una red de alianzas con proveedores del sector que ofrecen condiciones preferentes a nuestros asociados. Y, en materia de accesibilidad, entre otros, contamos con un acuerdo marco con la Fundación ONCE, con quienes trabajamos para formar gratuitamente al personal y avanzar hacia un turismo más accesible e inclusivo.
En un contexto donde se habla mucho de tecnología, ¿cómo se equilibra innovación con la esencia de la hospitalidad?
La tecnología es una aliada extraordinaria cuando se aplica con criterio: permite optimizar procesos, personalizar servicios y mejorar la rentabilidad de los establecimientos. Bien utilizada, libera tiempo para que el directivo y su equipo puedan centrarse en lo esencial: la relación humana con el cliente. Ahora bien, hay un principio que para mí no admite discusión: en hostelería, la tecnología jamás sustituirá al personal. La innovación puede agilizar tareas y aportar eficiencia, pero la esencia de la hospitalidad, la calidez, la empatía, la mirada humana, solo puede ofrecer un profesional que entiende y siente esta industria. El equilibrio está precisamente en eso: usar la tecnología para elevar la experiencia humana, no para reemplazarla. Muchos jóvenes aspiran a dirigir hoteles.
¿Qué error común ve en la nueva generación de directivos y qué consejo les daría?
En muchos jóvenes percibo un deseo comprensible, pero precipitado, de llegar cuanto antes a la dirección general. El error más común es creer que se puede liderar un hotel sin haber vivido de cerca sus operaciones ni comprender a fondo la realidad de cada departamento.
Mi consejo es sencillo y decisivo: dedicar horas a la práctica, asumir aprendizajes en todas las áreas y entender que cada puesto aporta
una experiencia que más adelante será indispensable. No hay atajos sostenibles. Para estar a la altura del cargo al que aspiran, primero deben conocer el hotel desde dentro, con humildad y con la voluntad de aprender en cada paso.
¿Cómo imagina el rol del director de hotel dentro de cinco a diez años?
Imagino a un director de hotel mucho más creativo, con una visión estratégica amplia y sin la ansiedad de alcanzar el éxito de forma inmediata. El crecimiento gradual seguirá siendo la mejor escuela, porque aporta experiencias reales, criterio y una ética profesional sólida. Creo que veremos directivos con un propósito más definido, capaces de liderar con respeto, humanidad y sentido. La bondad y la
coherencia en la gestión no solo fortalecen los equipos, sino que permiten alcanzar las metas con mayor consistencia. Quien entienda esto vivirá la profesión con verdadera intención y será un líder más completo y valioso para su hotel y para su entorno.
Detrás del cargo y las siglas, ¿qué hábito o rasgo explica mejor su trayectoria?
inconformidad positiva. Nunca me limité a cumplir los objetivos que me marcaban mis superiores; siempre procuré superarlos. Cuando recibía un reto, lo duplica. Si tenía un presupuesto de ocupación o de ingresos, buscaba cómo llevarlo más allá. Un ejemplo muy claro: cuando lograba completar al 100 % la ocupación de mi hotel en temporada alta, cumpliendo plenamente el objetivo empresarial, no me detenía ahí… buscaba acuerdos con otros establecimientos para seguir generando negocio. Ese impulso constante por ir un paso más lejos ha sido, sin duda, un rasgo decisivo en mi carrera.
Si tuviera que resumir el espíritu del CIDH en una frase para un director que aún duda en unirse, ¿cuál sería?
Los grandes líderes son facilitadores de la excelencia: ayudan a otros a alcanzar sus objetivos y encuentran sentido en hacerlo. Si amas de verdad la hostelería y compartes sus valores, en el CIDH encontrarás tu lugar.