Phoenix, un viaje entre la música y la naturaleza
El Jardín Botánico del Desierto invita a recorrer 20 hectáreas de cactus, flores exóticas y el colorido Pabellón de Mariposas, con actividades para todas las estaciones. A pocos minutos, el Musical Instrument Museum (MIM) sorprende con más de 8 mil instrumentos de todo el mundo, exhibiciones interactivas y conciertos en vivo, ofreciendo un viaje sensorial que combina naturaleza, cultura y música en un mismo destino.
Hay dos lugares que ofrecen experiencias increíbles que no te puedes perder al visitar Phoenix, la capital del Estado de Arizona, donde la música y la naturaleza envuelven y te despiertan los sentidos: el Jardín Botánico y el Museo de Instrumentos Musicales (MIM). Comenzaremos nuestro itinerario por el Jardín Botánico del Desierto, con 20 hectáreas de plantas y flores exóticas. Puedes comprar los ¡ boletos en su página web o directamente en la taquilla. Organizan recorridos en grupo con anfitriones que te informarán sobre algunas de las especies que habitan allí y te relatarán anécdotas. La visita guiada es corta, luego puedes continuar el paseo a tu propio ritmo, disfrutar de la naturaleza, relajarte en algunos de sus espacios y fotografiarte.
En la guía informativa que te entregan en la entrada verás diferentes rutas, detalladas según su nivel de dificultad y distancia. Hay senderos planos por donde vas caminando como si estuvieras en un laberinto de plantas que con sus particularidades y colorido entretienen la vista. Es impresionante la variedad de cactus, esas especies que viven en los sitios más secos del planeta, y cómo de estas plantas nacen hermosas flores. El contraste que se percibe
entre la aspereza de las espinas y la sutileza de la flor que lo acompaña nos brinda un escenario de los milagros de la naturaleza.
Durante la visita, nos contaron sobre los cactus saguaros y su peligro de extinción. Phoenix tiene un clima y hábitat especiales para su cuidado. Otro atractivo es el Pabellón de Mariposas de la familia Cohn, un recinto con más de 2 milmariposas nativas del suroeste. Sus colores vibrantes y cómo se mimetizan en el ambiente mientras caminas despacio y las buscas entre las plantas hacen de este espacio un lugar acogedor y divertido. Hay que caminar con cuidado para
minimizar el riesgo de pisarlas.
El jardín alberga la biblioteca Schilling, con colecciones especializadas en Botánica, Jardinería, Historia Natural, Ecología, Sostenibilidad y otros temas relacionados con la naturaleza. Puedes coordinar una visita contactando a la bibliotecaria Beth Brand al teléfono (+1) 480.481.8133 o por correo electrónico a [email protected].
Cada época del año trae consigo actividades maravillosas para que familias, parejas, amigos, excursionistas o cualquier visitante puedan disfrutar de una experiencia única. Incluso hay espacios para celebraciones familiares, como bodas, o para eventos corporativos. Todas las estaciones tienen su encanto. Durante el verano, cuando la temperatura abraza a la ya cálida Phoenix, hay paseos nocturnos (hay luz natural en esta fecha por más de 12 horas diarias). En otras temporadas, con el clima más fresco, organizan presentaciones musicales en las noches y los fines de semana. Hay agenda para todos los gustos.
Si lo comparamos con otras ciudades, Phoenix tiene una temperatura agradable durante casi todo el año, excepto en verano cuando el calor nos arropa y es momento para disfrutar de sus lagos e incluso se abre la oportunidad de asistir a eventos musicales y deportivos en espacios aclimatados. Durante la primavera, los colores bañan no solo al Jardín Botánico, sino todas las calles y los jardines de las casas con sus pintorescas flores. Otoño e invierno ofrecen una temperatura fresca y traen consigo algunos días fríos, pero nada extremo y que no pueda solucionarse con chaqueta, guantes y un gorro.
Como recomendación para cualquier época, mantente hidratado, usa protector solar y un sombrero porque, aun en invierno, hay cielo azul, sol y brillo natural casi los 365 días del año. Para finalizar esta historia exprés sobre el recorrido por el Jardín Botánico en Phoenix, no puedes irte sin pasar por a tienda. Allí encontrarás una variedad de detalles para llevar de recuerdo o regalar: llaveros, gorras, camisetas, zarcillos, libros, bolsos y un sinfín de curiosidades.Previo a cualquier visita, recomiendo revisar la web del jardín https://dbg.org/, donde se informa de los eventos y actividades específicas según temporada, así como los días de cierre.
De paso por el Museo de Instrumentos
Ahora daremos una vuelta por el Museo de Instrumentos Musicales (MIM), un espacio sin desperdicio para explorar la cultura del mundo a través de la música, los instrumentos y los bailes. El museo te transporta a diferentes épocas y lugares. El recinto tiene galerías por continente y cada una se divide por países. Además de aprender de geografía de una manera ligera y divertida, te adentra en la historia de la música sintiendo el ritmo a través de los sonidos. El museo dispone de un amplio estacionamiento, luego ingresas para comprar tu ticket, también puedes adquirirlo a través de la web. En la entrada, te entregan unos audífonos para que te conectes con cada uno de los ambientes, escuches la música y disfrutes de manera personal tu recorrido.
Según la temporada en que lo visites, podrás asistir a conciertos, galerías, actividades y exhibiciones especiales. También ofrecen diferentes tipos de tours: educativos, para adultos mayores, para jóvenes, para empresas y de acuerdo con el objetivo y edad de los visitantes. El tour debe ser coordinado con anticipación. En la galería de cada continente encuentras información de países que tal vez no conozcas o habrás escuchado nombrar solo un par de veces en tu vida. Al caminar entre los pasillos descubrirás más a través de su música. También hay muestras de instrumentos y nos enseñan sobre su historia. Sin duda, en el MIM encontrarás la colección de instrumentos más grande del mundo. Hay más de 200 países en exposición, cada uno con representación física y audiovisual de sus instrumentos, su música y algunos con la vestimenta afín a sus tradiciones musicales. Un lugar que nos lleva a apreciar la diversidad y la riqueza cultural a través de la música. Para quienes quieran comer o beber algo, las opciones son el Café Allegro y el Beats Coffee Bar. Puedes pasar por cualquiera de los dos lugares, ya sea que visites el museo o que solo quieras ir a degustar alguno de sus platos que van desde ensaladas, sopas o platos más elaborados según el menú del día.
La última estación es la tienda del museo, donde conseguirás detalles únicos como instrumentos en versión miniatura, camisetas, adornos, gorras, tazas, entre muchos otros. Recorrer el MIM es vivir una experiencia sensorial inolvidable y disfrutar de una valiosa muestra de la historia musical del mundo. Como dicen: “la música es un lenguaje universal”. No dejes de visitarlo. Para más información, consulta su web: https://mim.org/